Vela Negra

En este capítulo la vela negra. En primer lugar cabe aclarar que al momento de tratar con velas, debe tenerse en cuenta ciertos detalles importantes para que los resultados sean los esperados y no ocurra ninguna sorpresa indeseada.
Los rituales en los cuales se utilizan velas deben realizarse en ambientes limpios y seguros. Además el houngan o la mambo debe mostrar la mayor concentración posible para atraer la energía de la vela, evitando que la misma se disipe.
Por otra parte, se debe tener presente que encender una vela y permitir que la misma se consuma sin motivo alguno, conlleva muy malos augurios para la persona que la encendió. Adquiera su Manual de Hechizos Vudú AQUÍ

Vela negra encendida

Reseña de la vela negra entre otras

Las velas y la vela negra son utilizadas en los rituales vudú con distintos fines. Por ejemplo si alguien desea alquilar un inmueble, una vela encendida en el mismo mientras se encuentra despoblado logra conquistar nuevos arrendatarios. En este caso el color de la vela no es importante, pero en muchos otros casos los colores representan diferentes objetivos.
A continuación se describirá que simboliza cada vela según el color que presenta, que puede hacerse con cada una de ellas y como hacer para liberar su energía.

Velas negras

Es dentro del vudú uno de los elementos más poderosos, representa claramente la maldad, la crueldad y a veces hasta la propia muerte. Durante mucho tiempo los practicantes de los rituales vudú han fabricado estas velas con el fin de dañar a alguien o incluso hasta de provocar su muerte.
La energía de la vela negra es muy poderosa y tiene mucho fuerza, por lo tanto, quien fabrique una de éstas, debe conocer perfectamente los secretos de sus poderes y utilizar su magia con responsabilidad y respeto.
Para fabricar una vela negra, en primer lugar se debe adquirir los siguientes elementos: cera ardiente de color negro, tres cucharadas de polvo Goofer, cuatro cucharadas de hojas de trepadora mortífera, tres cucharadas de hojas de roble mortífero, una onza de condimento negro, una pizca de hueso sepultado y un fracción de cerebro disecado.
Una vez que se cuenta con todos los elementos antes mencionados, en una olla negra, se los coloca todos juntos y se revuelve enérgicamente. Cuando se obtuvo una pasta completamente homogénea, se la retira de la olla y se modela con la misma el aspecto de la vela. Finalmente se le coloca una mecha para que la misma pueda ser encendida.
Para comenzar a utilizar sus poderes se debe encender la vela y dirigir firmemente los pensamientos hacia la víctima, quien comenzará a sentir que la rodea una energía negativa.

Con el fin de obtener mejores resultados y sensibilizar el ritual, se puede realizar lo siguiente. Se ubica a la sombra de un árbol de naranjas, una roca perteneciente a un camposanto. A continuación se coloca la vela negra encendida exactamente arriba de la roca. Otro sitio donde puede situarse la vela negra, es sobre una roca a la orilla de una laguna, río o mar.
Es importante recordar, que a pesar del lugar donde se deposite la vela, lo más importante para conseguir que este ritual funcione es lograr la mayor concentración posible, focalizando todos los pensamientos y las emociones en la imagen y el rostro de la víctima mientras la vela se consume.
Si el objetivo del ritual consiste en lograr incendiar una construcción, obra, edificio o fábrica, se debe encender la vela a la sombra de la flor del girasol. Si lo que se está buscando es enloquecer al enemigo, entonces la vela deberá colocarse debajo de yemas de calabacín.
Para lograr que el maleficio incremente su poder y su maldad, se deben incrustar alfileres en la vela negra encendida. A medida que la misma arde y comienza a disminuir su tamaño, las agujas van cayendo una a una y con esto aumenta la energía del maleficio o wanga. Una vez que la vela no sea más que un montón de cera negra derretida y que todos los alfileres toquen el suelo, se deben trasladar urgentemente los mismos hacia un camposanto. Finalmente se coge de una lápida recientemente abierta, una pequeña cantidad de polvo Goofer y se deja que el mismo vuele con en el aire hasta lugares remotos donde nadie nunca podrá imaginar. Este ritual debe ser realizado prestando muchísima atención ya que con el mismo la víctima puede fallecer.
Cuando se halla en las proximidades de una tumba un costal de objetos utilizados para ritos vudú, y sobre la misma una vela negra encendida y consumiéndose, es posible que se trate de una clase se ritual vudú denominado “desvelo de la muerte”. Este último indicaría que la víctima habría fallecido a causa de una fuerza o poder vudú.

Velas de todos los colores

Velas blancas y verdes

En cada ceremonia vudú, el houngan o la mambo sostiene con su boca, velas blancas y verdes encendidas. Cada copartícipe del ritual toma una de cada color que luego llevará consigo a su hogar. Luego, cada uno deberá encender la vela en su domicilio, tres a cuatro minutos, todos los días, durante una semana consecutiva.
La vela blanca representa la fe, la tranquilidad, la paz, la bonanza. Una persona puede quedar protegida frente a cualquier clase de wanga si enciende una vela blanca en su habitación durante toda la madrugada. A la hora de lanzar un maleficio, debe tenerse muy presente este punto, ya que si la víctima realizó lo antes mencionado, entonces seguramente el poder del maleficio será rechazado y no causará efecto alguno.
La vela verde representa la esperanza, la abundancia económica, la confianza.

Velas rojas

Ninguna otra vela podría representar mejor al amor y la pasión como lo hace la vela roja a diferencia total de la vela negra. Para hacer uso de sus poderes en forma eficaz e inequívoca, una persona debe participar en una ceremonia vudú en la cual se fragmenta una vela roja en pequeños trozos. Luego cada persona involucrada en el ritual se lleva un trozo a su hogar, donde deberá prender el mismo. Mientras la vela arde y se consume deberá dirigir firmemente sus pensamientos hacia la persona que anhela que sea se amante.

Velas rosadas

La vela rosada a diferencia de la vela negra, igual que la roja representa el amor, pero lo hace desde un lado más romántico, sensible y tierno. Es utilizada para atraer a una persona querida, aunque no únicamente a una pareja, también puede ser a un
familiar querido el cual por diferentes razones se encuentra sentimentalmente distanciado.
Para liberar su energía, se debe prender la vela rosada y permitir que la misma arda por un período de una hora, todos los días durante una semana seguida. No se debe dejar de encender la
vela ni un solo día. Mientras se enciende la vela, es necesario
estar enérgicamente concentrado en la imagen de la persona a la que se busca atraer. En caso que aún no se hayan obtenido resultados, entonces se debe continuar con este ritual durante dos días más y los resultados estarán asegurados.

Velas azules

La vela azul simboliza la suerte en todos aquellos juegos en los que la misma cumple un papel importante.
Si alguna persona está pensando apostar dinero en algún juego en el casino, entonces puede recurrir a los rituales vudú con velas azules para llamar a la suerte.
La ceremonia vudú consiste en lo siguiente. La madrugada que antecede al día del juego, se debe encender una vela azul y permitir que la misma se consuma totalmente. Por supuesto que se debe ser precavido al momento se elegir el lugar donde se dejará la vela encendida toda la noche para evitar accidentes.
Realizado este ritual, el individuo tendrá un sueño que le indicará que pasos debe seguir para dominar el juego. Es importante destacar que el poder de la vela azul casi nunca falla.

Velas marrones

Estas velas son requeridas con frecuencia por individuos que desean librarse de aquellas personas que molestan o estorban en su vida, quizá es una de ls más pedidas junto con la vela negra.
El ritual vudú que se utiliza para esto consiste en prender una vela marrón justo cuando las agujas del reloj indiquen la medianoche y situarla dentro de un recipiente repleto de azúcar. La vela debe consumirse durante toda la madrugada.
Al otro día, se debe espolvorear el azúcar y la cera derretida de la vela en el frente del hogar de la persona que se desea tener bien lejos.